martes, 9 de agosto de 2011

Los Hermanos

          La tragedia de “Los siete contra Tebas”, representa la lucha de dos hermanos hijos de Edipo. Edipo una vez ciego parte al exilio, y el trono de Tebas queda en poder de su hijo Eteocles, quien lo deberá ceder al cabo de un año a su hermano Polinices. Transcurrido el primer turno y ante la renuencia de aquél a traspasar el mando, Polinices solicita ayuda a la vecina Argos para asediar Tebas. Es la lucha fratricida.

Eteocles llama a su pueblo a luchar. El coro pide a los dioses piedad, proteger a la ciudad. Eteocles hace callar al coro, lo acusa de cobarde. El pide luchar y que los dioses tomen partido defendiéndolo. Para él la única salvación es el triunfo. ¿Es cobarde quien llama a una ley superior o el que teme perder los beneficios al someterse a la ley?
Una guerra donde en ambos lados hay muertes… sin embargo continúa. El coro lo entiende siente lastima por la muerte de los combatientes defensores de Eteocles.
CORO: “¡Oh el más querido de los hombres, hijo de Edipo, no seas semejante en cólera al que habla tan horribles palabras! Bastante es que los cadmeos lleguen a las manos con los argivos: pues existe purificación para esta sangre. Pero la muerte mutua de dos hermanos es una mancha que no envejece.”

¿Qué significa la maldición del padre Edipo? Todos conocen la tragedia de Edipo el cual comete incesto con su madre y mata a su padre. Siguiendo a Freud, en su texto “Totem y tabú”, el cual nos hace una descripción detallada de cómo a lo largo de la prehistoria se hizo necesaria la ley de la prohibición del incesto para poder vivir en una comunidad. Esta ley será transmitida por el padre, esa es su función. Por lo tanto la maldición de Edipo hacía sus hijos se podría leer como la falta de esta transmisión. Esto produce, como bien lo explica Freud y como se desenlaza la tragedia, la guerra y la muerte entre hermanos.  
           De chicos compartíamos la coca entre todos, juntábamos los vasos para calcular la misma medida para cada uno. El chocolate tenía que ser cortado por igual para los 5 hermanos. ¿En qué momento dejamos de repartir las porciones? ¿En el momento en que crecimos y nos dimos cuenta que algunos eran más débiles? No tan grandes para darnos cuenta de las consecuencias de los beneficios de la dominancia, pensar que cuanto más fuerte y dominante más felices éramos. Así empezó la lucha, así nos lastimamos. Hoy cansados y derrotados nos volvemos a encontrar apenados y arrepentidos de haber perdido momentos importantes, cumpleaños, recibidas, noviazgos, fracasos, alegrías, casamientos, nacimientos. Lamentados por nuestras arrogancias, soberbias, intolerancias y cobardías ¿Cómo pudo todo esto seducirnos para pensar que era lo que nos correspondía, que eso era ser valiente? Este camino nos llevaba a la muerte, capaz no una guerra con lanzas pero si un cáncer, una paro cardíaco, una enfermedad crónica, la infelicidad. No hay manera, y en esto soy drástica, de negar ese amor, de mirar para otro lado, y salir triunfante. Pasaría, enquistado, como la maldición de Edipo, a nuestros hijos.

5 comentarios:

Psicoterapia dijo...

Cata, me encanta que te hayas empezado con esto.
Si te tengo que ser sincero, no se realmente que comentar sobre lo que escribiste, creo que en si mismo dice mucho. Dice mucho de uno y, como siempre en esos casos, dice mucho de todos. Creo que la vida es una lucha constante, una lucha por la supervivencia. No es una lucha de escudos, lanzas y espadas, es aquella que se nos interpone para ser, en pequeños contratiempos, en grandes proyectos. En futuros inciertos que ya estamos viviendo apesadumbrados o alegres. Por eso tratamos de mantenernos unidos, y a veces para mantenernos unidos necesitamos doblegar o destruir a otros, sin darnos cuenta; porque para marcar los territorios se necesitan guerras. Y ahí están, esas pequeñas batallas, derramándose en nuestros gestos, nuestras descortesías, nuestro temor al otro.

Catalina dijo...

Me gusto lo de "nuestro temor al otro". La idea de repetar "las leyes de convivencia(La Ley)" es alejarnos cada vez más de "la ley de la selva". Gracias.

Agus dijo...

Q trájico todo Cata, q mirada oscura, cuanta telaraña!!!
Pensar q eras Mundo Feliz, pura luz y la dulzura te caracterizaba...

Catalina dijo...

A veces la dulzura tapa la tregedia, no por eso menos trágico, diría aún: ¡¡más trágico!!

Psicoterapia dijo...

Cata, recomendación personal: No te regocijes en la tragedia, porque no lleva a ningún amanecer.