lunes, 2 de enero de 2012

Transportándose públicamente

             Habíamos organizado el viaje, nos íbamos a Córdoba. Conseguimos boletos para ir en tren, muy baratos, luego de hacer una cola de 2 horas a las 6 de la mañana en retiro, con 2 meses de anticipación.
            El día había llegado, tenía que ir hasta Belgrano, ahí tomarme el 44 y llegar hasta donde salía el tren. También ahí me encontraba con mi amiga.
            Llegue a la parada del colectivo, ya se empezaba a poner de noche. Pero tenía tiempo, eran las 8 y tenia que estar ahí a las 10 de la noche. Habíamos arreglado para estar un rato antes y tomarnos el tren con tiempo, sabíamos que se llenaba de gente e iba ser complicada la salida.
            No me acordaba bien que colectivo tenía que tomarme. Me fijé rápidamente en mi agenda y justo apareció el 44. Me subí y pedí la tarifa más barata porque era una distancia de no más de 20 minutos. Conseguí asiento en la tercera fila. Era extraño el colectivo, era muy grande, tenia en el medio una fila de 2 asientos y a los costados dos filas de 1 persona. Pensé que sería una línea nueva que había salido, ya que cada vez viajaba más gente.
            No conocía bien esa zona de Buenos Aires, y me había olvidado la guía de bolsillo que siempre llevaba para ir a Capital. Pero sabía las calles de mi destino, Corrientes y F. Lacroze.
            Ya habían pasado los 20 minutos y no había tomado la calle que esperaba. Me levanté y le pregunté al chofer:
-Hola, perdón una pregunta, ¿Ya pasamos la calle Lacroze?
-Pero yo voy por otro lado. Te confundiste ese es el cartel blanco.
            ¡Cartel blanco! ¡Claro que despistada! Me olvide ese detalle… Le dije que me deje en alguna zona que pueda estar esperando el colectivo sola a esa hora de la noche. Me miró, suspiró, y me dijo que tenía que esperar todo el recorrido hasta que llegara al lugar donde lo había tomado previamente. Me desesperé, le conté que tenía que estar a las 10 para tomarme el tren. Me dijo que no me preocupara que iba a llegar. Me senté en mi lugar, miraba por la ventaba… me preguntaba ¿donde estaba? Habíamos pasado un puente, y andábamos por una avenida con agua en el medio. Las casas eran grandes, muy lindas. Me acordé que había un barrio caro por esa zona que vivían los famosos, creía que uno era Diego Torres.
            ¡Llegamos!, Le agradecí al chofer y me bajé. Esperé unos segundos y aparece ¡el 44 cartel blanco! Faltaban justo 20 minutos para las 10, iba a llegar muy justa.
            Al arribar me bajé rápido y fui corriendo a donde salía el tren. No sé que pasó, pero el bolso me parecía muy liviano de repente.
            El tren estaba por salir, pero era un tren de tres vagones. Bueno sería que lo habrían reducido porque no era un destino muy pedido, capaz muchos elegían ir en micro. No encontraba a mi amiga, supuse que ya debería estar adentro. Le pregunté a un señor con uniforme de la línea si era el tren que iba a Córdoba.
-¿A Córdoba? Ya hace varios años que no salen trenes a Córdoba, este va a Junín.
            Le expliqué que no podía ser, que había comprado el boleto para Córdoba.
-A veces pasa, vio…
            El tren salió, iba despacio lo seguía caminando al lado. De repente me encontré con mi amiga.
-¡Connie! Nos vendieron cualquier  cosa, no hay trenes que vayan a Córdoba.
            Connie asintió con la cabeza y me preguntó que podíamos hacer. Le dije que nos metiéramos igual, capaz el señor no sabía. Corrimos a donde había una puerta abierta y nos metimos. ¡Que suerte! Una señora nos confirmó que iba rumbo a Córdoba.
            Nos sentamos, estaba cansada pero acelerada, con adrenalina. Le conté todo lo sucedido a Connie y me dijo:
-Los transporte públicos en Buenos Aires cada día están peor…
                Noté que todo esto le parecía muy normal. Me fui calmando, capaz había exagerado… miré alrededor y la gente estaba tranquila, disfrutando el viaje.

2 comentarios:

Nadu dijo...

Que lindo relato. Muestra la adrenalina que uno tiene todos los días de la vida, en vez de disfrutar el viaje cotidiano, se acelera como si lo que sucediese fuese la muerte. ¿y si la chica perdía el tren, cual hay? Se tomaba otro!!!
Me gustó mucho el final, todos tranquilos disfrutando el viaje. A tomarse las cosas con calma y a disfrutar el viaje del 2012!! Felicidades Cata!

Catalina dijo...

A veces las cosas no salen como uno las programa, hay que arremangarse!, Gracias Nadu, felicidades!!!!!